Ilustración que muestra el fenómeno de El Niño con océanos cálidos en el Pacífico, lluvias intensas en Sudamérica y sequías en Australia e Indonesia.
Ilustración que muestra el fenómeno de El Niño con océanos cálidos en el Pacífico, lluvias intensas en Sudamérica y sequías en Australia e Indonesia.

Este desarrollo climático puede afectar patrones de lluvia y temperatura en múltiples regiones, contexto útil para un colega o amigo que sigue estos riesgos de cerca.

El Niño llega con 80% de probabilidad Flujo de la historia y datos clave

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU ha advertido que existe un 80 % de probabilidad de que un episodio de El Niño se desarrolle entre junio y agosto de 2026, con posibles efectos severos en el clima global. Este fenómeno natural, que suele comenzar entre marzo y junio y alcanzar su pico entre noviembre y febrero, podría intensificar olas de calor, sequías e inundaciones en distintas regiones. La OMM destaca que las condiciones ya están presentes en el Pacífico, con temperaturas superficiales y subsuperficiales por encima del promedio.

El episodio más reciente, entre 2023 y 2024, fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó a temperaturas globales récord. Aunque no hay evidencia clara de que el cambio climático aumente la frecuencia de El Niño, sí se sabe que amplifica sus impactos al incrementar la energía y humedad en la atmósfera. Países como Brasil, Colombia, Australia e Indonesia ya han enfrentado consecuencias extremas en eventos anteriores.

La OMM subraya la importancia de las alertas tempranas y los pronósticos estacionales para mitigar daños. La jefa del organismo, Celeste Saulo, asegura que se trabajará con entidades científicas para anticipar el fenómeno y ayudar a gobiernos y comunidades a prepararse. Dado que los efectos de El Niño suelen sentirse con más fuerza el año posterior a su inicio, los próximos meses serán clave para la planificación climática global.

Datos clave

  • La OMM estima un 80 % de probabilidad de que un episodio de El Niño ocurra en 2026, con inicio entre junio y agosto.
  • Las condiciones en el Pacífico ya muestran temperaturas superficiales y subsuperficiales superiores a la media, indicio claro de desarrollo de El Niño.
  • El episodio anterior (2023-2024) fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó a temperaturas globales récord.
  • El Niño puede intensificar sequías en América Central, el Caribe, Australia e Indonesia, y lluvias en Sudamérica y el sur de EE. UU.
  • La OMM subraya que, aunque el cambio climático no aumenta la frecuencia de El Niño, sí amplifica sus impactos por mayor calor y humedad en la atmósfera.

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