
Un evento sin cráter que aún hoy enseña cómo el cosmos puede sacudirnos, útil contexto para un colega que sigue ciencia de riesgos planetarios.

La explosión de Tunguska que estremeció Siberia Flujo de la historia y datos clave
El 30 de junio de 1908, una inmensa explosión en la remota región siberiana de Tunguska arrasó más de 2,000 kilómetros cuadrados de bosque. La energía liberada se estima en 12 megatones, equivalente a 750 bombas atómicas como la de Hiroshima. Aunque no hubo cráter, los sismógrafos de Europa y Asia registraron la onda expansiva, y el polvo en la atmósfera hizo que las noches brillaran en el norte de Eurasia.
Durante décadas, se especuló con explicaciones exóticas: desde antimateria hasta un agujero negro o incluso un accidente de ovni. Sin embargo, la teoría más aceptada hoy es que un pequeño asteroide o fragmento de cometa explotó en la atmósfera a unos 8 kilómetros de altura. La falta de restos sólidos ha mantenido el misterio vivo.
Eventos similares, como el meteoro de Cheliábinsk en 2013, confirman que estos impactos son posibles. Aunque rara vez ocurren sobre zonas pobladas, el riesgo existe. Por eso, cada 30 de junio se celebra el Día del Asteroide, una iniciativa respaldada por la ONU para aumentar la conciencia sobre amenazas espaciales y la necesidad de sistemas de detección y defensa planetaria.
Datos clave
- El 30 de junio de 1908, una explosión de 12 megatones devastó la región siberiana de Tunguska.
- La explosión fue tan intensa que los sismógrafos de Asia y Europa la registraron y las noches brillaron en Eurasia.
- No se encontró cráter, lo que llevó a la teoría de que un asteroide o cometa explotó a 8 km de altura.
- Eventos similares como el de Cheliábinsk en 2013 confirman que estos fenómenos pueden repetirse.
- Desde 2026, el 30 de junio es el Día del Asteroide, reconocido por la ONU para concienciar sobre riesgos espaciales.
Explicación visual de noticias de Canto. Las herramientas de IA pueden apoyar la producción. Política editorial





